Aproximadamente 1 de cada 6 personas sufre de dolor de hombro [1]. Es el tercer motivo de consulta musculoesquelética más frecuente después del dolor lumbar y el cervical.
Esto es debido a que el hombro es la articulación más compleja del cuerpo y por eso, entender por qué te está doliendo es el primer paso para resolver ese dolor.
Si te duele al levantar el brazo. O al dormir de ese lado. O simplemente notas molestias cuando mueves el brazo este artículo es para ti.
Cuando leas este artículo entenderás mejor tu dolor de hombro, y al final te enseñaré un par de ejercicios básicos para que puedas empezar a fortalecer la musculatura del hombro y mejorar.
Las estructuras del hombro que más se lesionan
Cuando nos referimos al hombro en realidad estamos hablando de un conjunto de 5 articulaciones, de varios ligamentos, una cápsula, cuatro músculos del manguito rotador, tendones, bursas y un entramado fascial y nervioso que lo conecta con el cuello, la escápula y el tórax.
Toda esta complejidad es lo que permite que sea la articulación con más movilidad del cuerpo pero, por otra parte es lo que la hace más vulnerable.
De todas estas estructuras las que más se lesionan son:
El manguito rotador. Formado por cuatro músculos (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor) que estabilizan la cabeza del húmero dentro de la cavidad glenoidea. Estos cuatro músculos tienen que tener una buena coordinación entre ellos para que exista una buena congruencia de la cabeza del húmero en la glenoides.
La bursa subacromial. Una bursa es una bolsa de líquido que reduce la fricción entre el tendón y el hueso. Cuando se inflama (bursitis) produce dolor al elevar el brazo, especialmente entre los 60 y 120 grados. Es el famoso «arco doloroso».
La cápsula articular. Cuando se inflama y se retrae produce lo que se conoce como hombro congelado o capsulitis adhesiva. Pérdida progresiva de movilidad con dolor intenso, sobre todo por la noche. Cuadro de difícil resolución y que requiere un tratamiento prolongado.

Tipos de dolor de hombro y cómo distinguirlos
No todos los dolores de hombro son iguales. Saber dónde duele, cuándo duele y cómo duele orienta mucho sobre qué está pasando.
Dolor en la parte lateral del hombro al levantar el brazo. Suele indicar una tendinopatía del supraespinoso o bursitis subacromial. El dolor aparece durante el movimiento, especialmente al separar el brazo del cuerpo.
Dolor en la parte anterior del hombro. Puede estar relacionado con el tendón del bíceps o con el subescapular. Es habitual en personas que hacen ejercicios de empuje (press de banca, flexiones) con mala técnica o con exceso de carga.
Dolor nocturno que te despierta. Típico del hombro congelado y de las tendinopatías en fase aguda. Si no puedes dormir del lado afectado, hay un componente inflamatorio o capsular que requiere atención. La presión sobre ese hombro cuando duermes de lado también favorece una isquemia de la zona, le llega menos sangre.
Dolor difuso en todo el hombro que no se localiza bien. Este es el que más pistas da de que el problema puede no estar en el hombro. Un dolor que no se reproduce con ningún movimiento concreto, que no se puede señalar con el dedo y que no responde al tratamiento local merece una valoración más amplia.
Por qué el hombro duele cuando el problema está en otro lado
Si leíste el artículo sobre dolor referido, ya sabes que el dolor no siempre está donde parece. Y el hombro es una de las zonas donde más ocurre este fenómeno.
El diafragma y el hombro comparten inervación en los segmentos C4-C5 a través del nervio frénico. Esto significa que cualquier estructura en contacto con el diafragma — el hígado, la vesícula biliar, el estómago, el bazo — puede referir dolor al hombro sin que haya ningún problema articular.
Pero no solo las vísceras. La columna cervical (especialmente C4-C5-C6) puede provocar dolor en el hombro si hay una irritación de las raíces nerviosas. Lo mismo ocurre con la columna dorsal alta y con la escapulotorácica: una escápula que no se mueve bien obliga al hombro a compensar, y esa compensación sostenida acaba produciendo dolor.

En mi experiencia clínica, un porcentaje importante de los dolores de hombro que no mejoran con el tratamiento local tienen un componente cervical, dorsal o visceral que nadie ha explorado.
Tratamiento osteopático del dolor de hombro
El abordaje osteopático del hombro que siempre es global valoramos todos los posibles factores que pueden estar incurriendo en el problema: movilidad del hombro, pero también de la escápula, de la columna cervical, de la columna dorsal, del diafragma y de la primera costilla y otros. En mi protocolo donde hago una valoración global voy explorando todas las partes del cuerpo en búsqueda de restricciones de movilidad, densidades o tensiones.
Un ensayo clínico pragmático publicado en el Journal of Bodywork and Movement Therapies [2] demostró que cinco sesiones de tratamiento osteopático durante ocho semanas produjeron mejoras significativas y clínicamente relevantes en el dolor y la discapacidad en pacientes con dolor de hombro. La intervención no se limitaba a la zona dolorosa — incluía técnicas sobre las estructuras que influyen en la biomecánica y la inervación del hombro.
Una revisión sistemática publicada en Healthcare en 2026 [3] confirmó que el tratamiento osteopático muestra mejoras en el dolor de hombro en todos los puntos de seguimiento evaluados, con efectos adversos menores y transitorios.
En una sesión típica para un dolor de hombro, puedo trabajar sobre la articulación acromioclavicular, la cervical, la dorsal alta, la primera costilla, el diafragma y la escápula.
No porque toque todo por tocar, sino porque valoro qué estructuras están contribuyendo al problema y actúo sobre ellas. Busco optimizar el tratamiento dentro de la individualidad del paciente.
Dos ejercicios de mantenimiento para el hombro
El tratamiento manual no sustituye al movimiento. Entre sesiones, necesitas darle a tu hombro estímulos que refuercen lo que hemos trabajado. Estos dos ejercicios son simples, seguros y tienen respaldo en la evidencia:
Activación del serrato anterior (push-up plus en pared). De pie frente a una pared a la distancia de un brazo o en el suelo. Apoya las manos a la altura de los hombros. Desde esa posición, empuja la pared o el suelo como si quisieras alejarla de ti, redondeando ligeramente la zona dorsal alta y separando las escápulas al máximo. Mantén 3 segundos y vuelve. 10 repeticiones, 2 veces al día. El serrato anterior es el músculo que estabiliza la escápula contra la parrilla costal. Cuando está débil, la escápula no se mueve bien y el hombro compensa. Una revisión sistemática con metaanálisis [4] confirmó que las variantes de push-up plus son los ejercicios que mayor activación electromiográfica producen en el serrato anterior, con una activación mínima del trapecio superior — exactamente lo que necesitamos para corregir el desequilibrio muscular más frecuente en el dolor de hombro.

Rotación externa con banda elástica. De pie, con el codo pegado al costado y flexionado a 90 grados. Sujeta una banda elástica ligera con la mano del lado afectado. Sin despegar el codo del cuerpo, rota el antebrazo hacia fuera contra la resistencia de la banda. Controla el movimiento de vuelta. 12 repeticiones, 2-3 veces al día. Este ejercicio fortalece el infraespinoso y el redondo menor, los dos rotadores externos del manguito rotador. Son los músculos que más se debilitan con la postura moderna (hombros adelantados, rotación interna mantenida) y su déficit está directamente asociado con el dolor de hombro. La evidencia más reciente [5] confirma que las intervenciones que incorporan ejercicios activos de fortalecimiento son las más efectivas para recuperar la fuerza en pacientes con dolor de hombro relacionado con el manguito rotador.

Si alguno de estos ejercicios te produce dolor, déjalo y consúltalo a un profesional. El ejercicio tiene que ser incómodo pero no doloroso. Si duele, no es el momento o no es el ejercicio adecuado para ti.
Si llevas tiempo con un dolor de hombro que no mejora, que vuelve siempre o que nadie te ha sabido explicar, quizá necesitas una valoración que vaya más allá del hombro.
En mi consulta de osteopatía en A Coruña, el abordaje del hombro siempre empieza por entender qué estructuras están implicadas en el dolor.

MARCOS CASAL
Osteópata por la Escuela del Concepto Osteopático
Fisioterapeuta Nº COL. 2152 por A Universidade da Coruña
Referencias científicas
[1] Lucas, J., van Doorn, P., Hegedus, E., Lewis, J., & van der Windt, D. (2022). A systematic review of the global prevalence and incidence of shoulder pain. BMC Musculoskeletal Disorders, 23, 1073. DOI: 10.1186/s12891-022-05973-8
[2] Saurer, L., Lutz, M., Gollner, R., Gassner, A., & Gatterer, H. (2020). Osteopathic treatment of patients with shoulder pain. A pragmatic randomized controlled trial. Journal of Bodywork and Movement Therapies, 24(3), 21-28. DOI: 10.1016/j.jbmt.2020.02.009
[3] Vaucher, C., et al. (2026). Osteopathy for Musculoskeletal Pain: A Systematic and Umbrella Review of Effectiveness and Safety. Healthcare, 14(7), 928. DOI: 10.3390/healthcare14070928
[4] Kang, F. J., Ou, H. L., Lin, K. Y., & Lin, J. J. (2019). Serratus Anterior and Upper Trapezius Electromyographic Analysis of the Push-Up Plus Exercise: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Athletic Training, 54(11), 1156-1164. DOI: 10.4085/1062-6050-237-18
[5] De Oliveira, F. C. L., et al. (2026). Addressing Shoulder Weakness in Individuals With Rotator Cuff–Related Shoulder Pain: A Systematic Review With Meta-analysis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 56(2), 67-84. DOI: 10.2519/jospt.2025.13445




