SOBRE MÍ
Lo que aprendí cuando la salud me falló
En cierto momento de mi vida la salud me falló.
No de forma dramática, pero sí lo suficiente para entender en primera persona lo que significa que el cuerpo no funcione como debería y no saber por qué.
Y en ese momento entendí algo que ningún libro me había enseñado: cuando la salud falla, todo lo demás deja de importar. El trabajo, los planes, las ilusiones, todo queda en suspenso esperando a que el cuerpo vuelva a funcionar.
Esa experiencia cambió mi forma de pensar.
Entendí que la salud es un bien que no solemos valorar hasta que lo perdemos. Y después la queremos recuperar de forma rápida y fácil. Y a veces no es posible.
Un camino que no fue fácil
No fui buen estudiante en el colegio. Sospecho que era porque nada de lo que estudiaba me motivaba de verdad.
Después de trabajar en muchas cosas, encontré aquello que me gustaba y se me daba bien y todo cambió.
Preparé el acceso a la universidad para mayores de 25 años. Estudiaba al final del día, después del trabajo, con una hija recién nacida y una crisis económica incipiente. Y aún así conseguí la única plaza disponible en la Universidad de A Coruña.
Acabé la carrera de fisioterapia en 3 años.
Al poco tiempo encontré trabajo en una clínica de rehabilitación. Y allí aprendí algo fundamental: cómo no debe ser una tratamiento de fisioterapia de calidad.
Tenía 15 minutos por paciente. El resto de la sesión: máquinas, corrientes, poco tiempo pero muchas ganas. Las aseguradoras pagaban poco y el sistema obligaba a atender a más personas en menos tiempo.
Eso no era fisioterapia. No era lo que yo quería hacer.
Así que me marché y monté mi propia consulta.
Cómo entiendo la salud hoy
Llevo más de 15 años trabajando con personas. Y con el tiempo he llegado a una conclusión que guía todo lo que hago:
El problema rara vez está solo donde duele.
Cuando alguien lleva meses o años con la misma dolencia sin resolverla, casi siempre hay algo más en juego: cómo vive, cómo gestiona el estrés, qué hábitos sostiene o ignora, qué carga lleva encima sin saberlo.
El cuerpo no miente. Cuando algo se repite es porque la causa real todavía no se ha abordado.
Por eso la base de mi trabajo es la osteopatía — una filosofía terapéutica que trata personas, no patologías — complementada con herramientas que permiten trabajar en profundidad: respiración, ejercicios, hábitos de vida.
No te voy a curar. Mi trabajo es eliminar lo que impide que tu cuerpo se cure a sí mismo.
He ayudado a muchas personas. Algunas no estaban listas para el proceso — y está bien. He tenido aciertos y errores. Sigo aprendiendo con cada paciente, con cada sesión, con cada caso que me desafía.
5 cosas sobre mí
✓ Creo que el contexto lo es casi todo. Las creencias, los hábitos, el entorno — todo eso condiciona la salud tanto como la estructura física. Si cambias tu contexto, aumentas las posibilidades de mejorar tu vida.
✓ La filosofía me parece una herramienta práctica. El Estoicismo y el Idealismo no son solo corrientes intelectuales — son formas de entender cómo pensamos y cómo eso afecta a cómo vivimos y cómo enfermamos.
✓ Leo y reflexiono constantemente. Filosofía, biología, osteopatía, psicología, desarrollo personal — la curiosidad no tiene un área concreta.
✓ Pienso que cuerpo y mente no son separables. No existe un problema puramente físico ni uno puramente mental. Trabajar uno sin el otro es trabajar a medias.
✓ Tengo una familia que me sostiene. Mi mujer e hijas son el contexto que me permite ser quien soy. Les doy las gracias cada día.
Si lo que lees aquí resuena contigo — si llevas tiempo buscando algo más que un alivio temporal — podemos hablar.