SOBRE MÍ

Foto del Osteópata Marcos Casal con un traje azul

Me convertí en fisio gracias a una ruptura sentimental.

Sí, lo sé, suena muy dramático, pero en realidad no lo fue tanto.

Con el paso del tiempo nos juntamos de nuevo y actualmente es mi mujer.

El tema es que debido a la ruptura me apunté a un curso de masaje.

Ya sabes para estar ocupado y conocer gente.

Y así fue cómo me introduje en el mundo de la salud.

Nunca ejercí como masajista ya que pronto me di cuenta de que si quería dedicarme a ayudar a las personas a mejorar de sus dolencias y su salud tenía que hacerlo de la mejor forma posible. Es por eso que tomé la decisión de estudiar para acceder a la carrera de fisioterapia.

No fue fácil ya que estaba trabajando y tenía que ponerme a estudiar al final del día y después de muchos años sin hacerlo.

No fui buen estudiante pero tengo la sospecha de que era porque no me motivaba el colegio.

¿A ti sí?

A mí no.

El caso ese que después de mucho esfuerzo conseguí la única plaza que se ofrece para el acceso a mayores de 25 años en la Universidad de A Coruña.

Otra plaza era para la facultad de Pontevedra.

Imagínate lo contento y orgulloso que estaba de haberlo conseguido.

Para que lo entiendas te voy a poner en contexto de cuál era mi situación por aquel momento.

Al conseguir la plaza dejé mi trabajo indefinido ya que era incompatible hacer las dos cosas. La carrera de fisio es muy exigente en cuanto al acudir a las clases, hay muchas prácticas y al ser pocos alumnos, sobre 60, los profesores nos conocían a todos.

Esto ocurrió poco antes de la crisis del 2008.

Meses antes de empezar en la universidad había nacido mi primera hija.

De repente me encontré rodeado de chavales muy inteligentes con unos expedientes académicos increíbles.

Piensa que la nota de corte de fisio es muy alta desde hace años.

Muchos pensarían que estoy loco pero a pesar de las dificultades estaba tan ilusionado y motivado que fue una gran experiencia.

Acabe la carrera en 3 años y me puse a trabajar con la ilusión de ayudar a la gente.

Al poco tiempo de acabar la carrera encontré un trabajo de fisio en una clínica de rehabilitación.

Estuve durante un año.

Y la verdad que la experiencia en general fue positiva. Pero lo más importante que allí aprendí es cómo no tiene que ser una sesión de fisio.

El principal perfil de paciente era una persona que acudía de un seguro privado o mutua y el médico le había recetado unas sesiones de fisio para su problema.

Las aseguradoras de salud pagan muy poco a la clínica por cada sesión y por eso se ven obligadas a reducir el tiempo de aplicación de las mismas para poder atender a más personas en menos tiempo.

De esta forma me vi “tratando” a 4 personas a la hora.

Eso quiere decir que tenía solo 15 min por cada paciente para estar con él presencialmente.

El resto de la sesión el paciente la pasaba o bien haciendo ejercicio, o con las corrientes puestas o alguna otra máquina.

Esa no era la fisioterapia que yo quería aplicar.

No es un fisioterapia de calidad.

¿Cómo podía yo ayudar a esa persona con su dolor en solo 15 min? (incluso menos tiempo si contamos lo que tarda en desvestirse o si se retrasa 5 min).

Por ese motivo al acabar el contrato me marché y decidí montar mi propia clínica para poder ofrecer un servicio de calidad.

Ya han pasado casi 10 años de aquel momento.

Años en los que hice formaciones en osteopatía, acupuntura, psiconeuroinmunologia clínica y otra áreas.

Actualmente la base de mi trabajo es la osteopatía.

La complemento con recomendaciones en el estilo de vida para que la persona pueda ser autosuficiente y ser dueña de su salud.

He ayudado a muchas personas.

A otras no he podido tanto como me gustaría.

He tenido aciertos y también equivocaciones.

He aprendido mucho en estos años.

Sigo aprendiendo y mejorando con cada paciente, con cada sesión, con cada error, con cada acierto, con ilusión y tenacidad.

A día de hoy mi objetivo es ofrecer la mejor calidad posible a los pacientes que acuden a mí para ayudarles.